7.7.09

Era una chica de costumbres.

Cada día después de comer salía al césped con su bañador a rayas blancas y azules y sus shorts vaqueros. Se sentaba como una niña y con cara de concentración comenzaba a leer el libro de todos los días, el libro grueso de portada indescifrable.
Cuando el fresco era molesto, salía de la sombra en la que se escondía. Se quitaba los shorts y tímidamente se sentaba en la orilla de la piscina, metía un pie y luego otro. El sol hacía brillar su deslucida y blanca piel mientras miraba a la nada con los brazos rodeando sus rodillas.

Estaba presente y al mismo tiempo estaba en otro lugar.

Así permanecía hasta que el sol había calentado por completo su piel. Regresaba su yo con ella y marchaba de nuevo a la sombra.


Así cada día, y es que era una chica de costumbres.

5 Dichos:

Leonard dijo...

chica de costumbres, con tal de que no olvide la mayor constumbre, intentar vivir.
me agrado la historia.
un abrazo.

Transeúnte dijo...

Me gusta el texto; es simple pero conciso, corto pero bonito...

p. Yulep Rikschîjin *live* dijo...

una chica de costumbres y de bañadores.
Las sombras creo que les gusten mordisquear a la piel un poco calentada de las nenas, ñam.
Por eso las nenas deben pasar del sol a la sombra. Esto les permite ademas ver mejor, pues desde todas las angulaciones, el espectaculo de la existencia, de toros toreando con banderas invisibles y infinitas,
besucos

aidanone* dijo...

dan ganas de saber más sobre esa chica de costumbres ^^

El perrito que reía dijo...

Todos somos "chicas de costumbres" en el fondo.